{los viajes del caracol}

Escapada a Chiclana

Sr. Caracol

Semanas repletas de trabajo nos ahogan antes de la llegada del verano, por suerte estas obligaciones hacen que el caracol tenga que desplazarse, y el despacho móvil se convierte en una mezcla de ocio y responsabilidades difíciles de distinguir.

Esta semana ha sido de las más completas que hemos tenido desde nuestra instalación definitiva en Galicia. La Sra. Caracol ha hecho 9 actuaciones en 5 días y el Sr. Caracol recibe propuestas laborales por todas partes. Por desgracia todo el mundo quiere las cosas acabadas antes del verano. Y dentro de esta vorágine y caos, a veces el guión dice que hay que desplazarse para rodar, fotografiar o actuar en lugares lejanos y exóticos. Esta vez nos desplazamos hasta Chiclana de la Frontera para pasar unos días de trabajos simpáticos y amigables.

Escrito por sr.caracol en escapadas y tiene Ningún comentario

cadiz y sevilla con el primo juán

Sr. CARACOL

Hemos dejado atrás los pueblos blancos y la libertad nos presiona. Ahora no sabemos hacia donde ir. El primo empieza a pedir cama, pero yo le digo que una noche más la necesita. Le convenzo con la cena y unas claritas frescas en un caminito a la salida de Arcos de la Frontera. Le prometo también que la primera noche en la furgo nunca es buena, y menos si Coke te pide caquitas cada 2 horas.
Nos peleamos entre Tarifa, Huelva, Sevilla y algún destino más. Decidimos tirar hacia Sanlúcar de Barrameda, Chipiona y alrededores para poder subir después a Sevilla a cenar al SOL Y SOMBRA.
La noche la pasamos en Sanlúcar, en un barrio tranquilo a 50 metros del mar. Nos despertamos a las 9 y nos damos el primer baño matutino antes del desayuno de rigor. La arena está sucia, demasiado sucia, tanto que mi primo reconoce: “eso si que lo tenéih loh catalaneh, lah playah limpiah”
El primo está generoso y decide invitar él. Nos lleva a un sitio típico donde no sirven desayunos sino “desallunos” y consiste en que te dan el pan y las mil guarradas para untar y tú decides y te discutes con el paté, la mantequilla, margarina, pringá y mil porquerias a base de cerdo. Yo, tradicional, me tiro por mis mermeladas dulces mientras Coke se lo pasa bomba con una “tostá de pringá”.
La ciudad es grande y limpia así que pensamos en pasear por sus adentros. Aparcamos en un lugar tranquilo y nos perdemos en un mercado auténtico, con personajes sonrientes. En un puestecito aparece un morito vendiendo fruta, y realmente me suena su cara y su camisa hortera, pero cuando me ve, agacha la cabeza.
Andalucía tiene cosas buenas, y cosas malas, como todas partes. En cuanto a normas de circulación tiene un sistema distinto. No es necesario llevar casco ni con motos pequeñas ni grandes, pero eso sí, te obligan a llevar el airbag puesto por si acaso.
La mañana sigue entre pueblos costeros hasta darnos un baño en el Puerto de Santa María. Yo me meto una siesta del cordero (aquella que se hace antes de comer) y vuelvo a la furgo a preparar la comida y a revisar que está todo en su sitio. El “gorrilla” nos ha cuidado bien las cámaras y demás juguetes tecnológicos.
Decidimos bajar a Cádiz y así Raquel puede dar una sorpresa a su abuelita. La sorpresa dura lo que duran los sueños y nos vamos haca Sevilla para poder saludar yo también a mis tías y cenar con ellas. La carretera va quedando atrás y el sol desaparece a lo lejos ofreciendo los colores de esa hora perfecta para retratar. Les digo a mis compañeros de viaje que paremos para aprovechar la luz y de repente, aparece un toro de Osborne en las montañas. Como yo no entiendo de políticas animales decido pedirle a mi primo que nos haga unas fotos “Typical spanish” pero con el torito desenfocado, no sea que nos quite protagonismo. Lo que no contamos es que aparezca un extra y me quiera quitar la novia. Le dejamos porque el tipo no tiene desperdicio y necesitamos alguien que nos aguante el reflector, así que un intercambio siempre va bien.
Abandonamos el toro y sus folklores para llegar a Sevilla y meternos en un bar de tapitas que no tiene parangón. Mi tía lo describe: “te pidas lo que te pidas está bueno”. Así que no discutimos y dejamos que ella decida. Cierto, todo riquísimo.
La digestión la hacemos en una zona residencial a las afueras de Sevilla. Mañana vamos hacia Cáceres y queremos descansar.

Fotos: Juan Muñoz

Escrito por sres.caracol en escapadas y tiene Ningún comentario