{los viajes del caracol}

Fin de semana en el Festival de Cans

Si no habéis oído hablar del Agroglamour es que nunca habéis estado en el Festival de Cans.

Este fin de semana lo hemos pasado en Cans, una pequeña aldea cercana a nuestra casa donde este año han celebrado la VII edición de su festival audiovisual. Allí cada año se acercan directores noveles, actores freaks, personajes del mundillo y algún que otro conocido… este año Luis Tosar ha inaugurado el Torreiro das Estrelas. Durante dos días nos hemos divertido entre amigos, hemos visto cortos en salas de proyecciones pintorescas y todo ello en compañía de Nanook (el bebé) y Coque (el perro)… porque en un festival de cans (perros) solo faltaba que no nos dejaran entrar con nuestros animalitos!

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Mirades de Cargol: Fragas do Eume, amors prohibits

En las Fragas del Eume viajamos río arriba para llegar a pequeños templos perdidos entre árboles. Leyendas de amores imposibles nos llegan al alma mientras serpenteamos por húmedos caminos a la vera del río.

En el capítulo de hoy de nuestro programa de tv Mirades de Cargol viajamos cerca, muy cerca, a las Fragas do Eume, en Galicia.

Texto en castellano:

Mi sueño de hoy me despierta en las fragas del eume, entre la costa de la ría de ares y la sierra del Cadal da Loba.
El río Eume es mi aliado en estos bosques de fábula.Camino, escucho los cantos de sus meandros acariciar las rocas y los líquenes de este humedal, intento identificar las hojas de sus arboles ancianos: entre amarillos primaverales distingo alisos, robles, olmos y acebos que tamizan la luz velada que alimenta este longevo ecosistema. Sus aguas verdemarinas columpian reos migratorios, truchas y anguilas, visibles solo para el viajero paciente.
La temperatura siempre constante y el frescor de las Fragas, licúa estos verdes de leyenda, camuflando los helechos, líquenes y musgos milenarios, testigos de un remoto pasado. Rio Eume que nace en la Terra do Xistral y canturrea todo su recorrido hasta morir bebiendo el mar salado en la cercana Pontedeume. Vertebra con su caudal estos bosques de sonidos eternos: pájaros carpinteros y petirrojos que me susurran de amores prohibidos y de monasterios perdidos, como el de Caaveiro.
paseo….
Por la mañana la niebla difumina su silueta, espero….por fin, con el calor del sol, el monasterio de Monfero se me revela en toda su elegancia románica! Su fachada barroca de sillares ajedrezados promete una visita reveladora, así que elevo mi espíritu hacia su cúpula barroca sin ningún miedo, tan solo el deseo de oler este paz de incienso. Recorro sus claustros perseguida por los ecos de mis pasos. Mis respetos ante la tumba de los Andrade, mientras mi imaginación se desata entre este granito monumental y me transporta de nuevo al pasado, a la triste historia de los atormentados amantes Mauro y Elvira, encerrados en los húmedos subterráneos del próximo castillo de Andrade.
vadeo…..
La vida sin prisa, el olor a libertad y el tiempo infinito de los sueños son los tesoros que me regalan estos parajes de paz.
La noche me sale al encuentro en el bosque de Forgoselo, rodeada de ternura y crines teñidas por los últimos rayos del divino astro. Lentamente el silencio oscuro se funde con los cabellos de estos salvajes, apaciguados ya por el canto de los grillos y el arullo de las cigarras. Sus siluetas se desdibujan en el naranja del ocaso, así que cierro mis ojos en una espera de luto hasta despertar mañana en un nuevo cuento.
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Escapada a la arribada de Baiona 2010

En Baiona, cada año se celebra la “arribada” de la Pinta, la carabela que trajo la notícia del descubrimiento de un nuevo mundo.

Este año hemos decidido volver a bajar a Baiona durante el fin de semana de la arribada. Digo “bajar” porque lo tenemos al ladito de casa, vemos su puerto desde la ventana. Durante dos días, la ciudad se viste de medieval para celebrar lo que sucedió en 1493, la llegada de la Carabela que traía la noticia del “descubrimiento”. Para conmemorarlo, representaciones teatrales en la playa, gastronomía tradicional, espectáculos y gran participación popular ya que se puede ver a la mayoría de gente vestida de época. Para mí, lo mejor, siempre, las filloas, eso que es como una crepe pero que aquí te defienden que no, que es otra cosa. Pasen y vean…

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Catedrales junto al mar que no vimos la otra vez

El destino quiere traernos hasta aquí, hasta la Playa de las Catedrales de Lugo, sin haberlo decidido, al igual que hace tres años, pero ahora somos libres.

Sr. Caracol

Se acerca el frío, ha empezado el otoño, los cambios horarios nos quitan horas de luz… cogemos la autocaravana y nos lanzamos a la carretera dirección el norte de Galicia, nuestra gran desconocida. Llegamos a Alfoz, pequeña población de interior y pasamos la noche en el castillo del Castro do Ouro. Allí, totalmente solos, y acompañados como tantas otras veces por los difuntos de un cementerio cercano, oímos correr el viento entre los árboles y las piedras de este bello lugar que antaño fue una población castreña.

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Coque y yo salimos a pasear por los alrededores del castillo y la iglesia. Las vistas desde aquí son especiales, y el tipo de luz me avisa de que el invierno está llegando. El can descubre un auténtico Mesón medieval, así que me tomo la libertad de prepararle un festín de “trozos de carne en salsa”, que le encantan!

Levantamos el campamento y tomamos una pequeña carretera que une Alfoz con Foz, preciosa y llena de rincones para fotografiar y perderse. Al llegar a la costa, Raquel y yo nos damos cuenta que aquí ya hemos estado. Sí, la primera vez que vine a Galicia a visitarla, cuando lo nuestro aún era una pequeña aventura que estaba condenada a terminar por culpa de esa distancia que ahora ha desaparecido para siempre. PARA SIEMPRE. Nos encanta haber acabado aquí sin haberlo decidido, mañana nuestro pequeño cumple su primer mes de vida y no podríamos estar en un lugar mejor para celebrarlo… miento, las Gorges du Tarn serían unas buenas candidatas.

Paseamos junto al mar, y descubrimos que estamos, efectivamente en “la playa de las catedrales”, un lugar conocido e indicado por señales, pero que la anterior vez omitimos, preocupados como estábamos por aprovechar cada instante juntos. Es tarde y las nubes se tiñen de azul oscuro, aprovechamos hasta el último instante de luz para pasear antes de preparar la cena. Antes de acostarnos salgo a tomar algunas imágenes nocturnas de larga exposición.

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El sol entra por la ventana y asomo la cabeza entre las cortinas. La escena es preciosa y tan distinta a la imagen de anoche! Me cuesta superar la pereza, pero lo consigo. Cojo a Coque y salgo a pasear por los acantilados. Creo estar en Escocia, en las Highlands, o en Irlanda… en cualquier lugar de los que suelen compararse a Galicia. Juego con el can y le hago montones de fotografías, el pobre ya ha aprendido a posar para mí y parece entender lo que estoy haciendo. Volvemos para preparar el desayuno, como siempre con zumo de naranja, tostadas, café…

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Estamos felices de dejar este lugar habiéndolo conocido un poco más, y sabiendo que ahora nos conocemos un poco más a nosotros mismos, y además somos una familia.

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Chan da Lagoa, con amigos…

Hoy es la primera escapada con Nanook, que acaba de cumplir los 15 días de vida.

Sr. Caracol

Cuando en casa todo empieza a volver a la normalidad después de la llegada del nuevo miembro a la familia, recibimos la inesperada visita de nuestros amigos Jesús, Cristina, Miguel, Eli, Lagun y Diva. Después de enseñarles nuestro hogar, hacemos las maletas y nos vamos con las 3 autocaravanas cerquita de casa a pasar el día. A los útiles y cachibaches a los que ya estoy acostumbrado a llevar en la auto, añado sillitas, capazos, pañales y toallitas para una escapada corta.
Recorremos los montes preciosos y tranquilos de Chan da Lagoa, después de atravesar Baiona. Como no cabemos todos en una auto y ya empieza a hacer fresco para comer en la calle, decidimos ir a estrenar la temporada con un buen cocido gallego en un pequeño restaurante casero.
Para tomar el café, encontramos un pequeño entrante que se convierte en un fantástico mirador de toda la ría. Allí, montamos el chiringuito y rematamos la faena con un Brownie hecho por Eli acompañado de ricos cafés. Mientras, Diva, Lagun y Coque corren libres por este bello lugar en el que las vacas y los caballos salvajes comen libres siendo los únicos habitantes fijos del lugar. Desde aquí podemos ver brillar los faros de toda la costa hasta Finisterre, incluso vemos nuestra casa perdida en el monte, las vistas son únicas.
Al caer la noche, nos despedimos y volvemos a casa para darle el baño al pequeño. Nuestros amigos siguen su viaje que durará un mes por tierras portuguesas. Nosotros, esperaremos a que Nanook tenga un poco más de tiempo para hacer nuestro primer viaje largo… pero llegará, de eso no tengáis duda.

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