{los viajes del caracol}

Viajando en primavera por la región del Lózere

Volvemos a cerrar círculos concéntricos, volvemos a la tierra que nos enamoró hace años… volvemos, pero no venimos solos.

Las Gorges du Tarn siempre nos han recibido en Otoño. Esta vez, una recién estrenada primavera es la que nos da la bienvenida. Aunque aún es pronto, o realmente el clima se está volviendo loco, pero no hay flores, no hay colores que nos sorprendan, pero sí la paz que siempre reina en estos cañones de piedra y agua.

Después de hacer el precioso recorrido desde Millau hasta Ste. Enimie, despacio, saboreando cada pueblo, durmiendo a pies de castillos, decidimos no salir por Florac como marca la ruta. Esta vez, pensamos en subir un poco más hacia el norte e investigar nuevos recorridos, nuevos paraísos de piedra, nuevos rincones que hacer nuestros para siempre.

100328_soulages_002.jpg

El atardecer nos sorprende en el Lac de Ganivet, un lugar de veraneo que hoy nos tiene solo a nosotros como huéspedes. Empieza a hacer frío. Nos escondemos en nuestro refugio. Durante la cena oímos una tormenta que se acerca. Contamos el tiempo que separa al rayo del trueno. 6, 4, 2… 0. Llega un momento que la tormenta está sobre nosotros. Oímos una explosión junto a los árboles. El interior de nuestra casita de papel se ilumina por fracciones de segundo. Nos dormimos.

100330_lac de ganivet_086.jpg

Despierto pronto, como siempre, y aún tengo el eco de los truenos en mis oídos. Miro por la ventana. Algún dios enfadado nos ha cambiado de lugar o la riada nos ha transportado cientos de kilometros al norte. Está todo blanco, totalmente blanco. Un manto de nieve cubre el suelo, la orilla del lago, los árboles… Disfrutamos del lugar, paseamos por este nuevo paisaje, y nos preguntaos como puede cambiar tanto un lugar en una noche. La naturaleza tiene estos secretos.

100330_lac de born_019.jpg

Llegamos a Aubrac. Durante el recorrido la mezcla de los campos verdes primaverales con el blanco invernal y la luz cálida de la tarde han creado un entorno de ensueño que sé que no se repetirá jamás. En este pequeño pueblo, con apenas cuatro casas y tres restaurantes dormiremos varias jornadas. No hay nadie, absolutamente nadie. Los lagos que hay a los alrededores de la pequeña villa son una excusa perfecta para quedarse varios días. No hace falta más.

Un par de peregrinos, cargados con pesadas mochilas y plásticos para protegerse de la lluvia y la nieve pasan cerca nuestro. Por aquí pasa el camino de Santiago. Nos preguntamos si estos modernos caminantes aguantarán los más de 1000 km que separan estas frías tierras del final del trayecto. Nunca lo sabremos. Coque y Titina suben a un cruceiro y huelen en la misma dirección en la que los caminantes han marchado. Es la dirección que lleva a nuestra querida Galicia.

100401_aubrac_107.jpg

Es hora de marcharse, de volver, después de 10 días de convivir con la nieve, con la soledad, con el frío, con el amor… pero volvemos sobre ruedas.

100401_lacs de nasbinals_009.jpg

Escrito por sr.caracol en escapadas y tiene Comentario (1)

Gorges du Tarn: Círculos concéntricos

Cerrando el círculo, confirmo la belleza de esta zona de cuento. Garganta con nudo de corbata al comprobar que es tan bonito como la primera vez… o quizás más.

Sra. Caracol

Gamas de otoño que pujan por su morada desbancando los verdes estivales. Un desfile de bellezas ocres, amarillas, rojas y naranjas me devuelve sensaciones primigenias,  de cuando el hombre podía oler las estaciones. Una subasta de árboles sublimes para el diafragma del visitante. Mi alma se catapulta a través de mis pupilas y brinca de color en color, cada vez mas cerca del orgasmo cromático. Piel de arena en cada recodo colorado y hambre de libertad en cada nuevo ascenso. Aldeas entre valles que me dicen de plazas medievales donde se vendía pan y acero. Olor a lar antiguo e historia de puchero, emerge de cada chimenea del pasado. Caminatas sanadoras del espíritu en esta campiña de sosiego. Mi corazón tamborilea un ritmo frenético cuando me siento viva en estos campos, cuando el viento me arranca el sombrero y me inunda una carcajada de euforia que rebota en los monolitos del paseo. Días de castillos y grutas, con 150 escalones que se descuelgan hacia el útero de la madre tierra, entre formaciones que se me antojan alienígenas. Cuatro días que parecen cientos. Gargantas del Tarn que cambiaron mi rumbo hace casi dos años. Hoy cerramos un viaje que, hace ya! dos años, fue el inicio del nuestro como círculos concéntricos.

Escrito por sra.caracol en escapadas y tiene Comentario (1)

Gorges du Tarn: el día de las rocas

La escapada por las Gorges du Tarn va llegando a su fin y decidimos cerrar el círculo que dejamos abierto hace dos años.

Sr. Caracol

Esta vez, en lugar de coger la carretera N-106 desde Florac, con dirección a Nimes-Barcelona, decidimos seguir por las Gorges de la Jonte para llegar de nuevo a Millau. Pero no penséis que esto lo vamos a hacer del tirón, no, tardaremos un par de días.
La primera parada es Nîmes-le-vieux, ya en el Causse Méjean, una zona bastante despoblada. El lugar debe ser un paraíso para los geólogos, pues las rocas son su único protagonista, bueno, las rocas y el viento. Su formación se debe a la erosión de las aguas del mar en eras que se alejan demasiado de nuestro tiempo; demasiado como para poder imaginar que algún día aquí nadaban peces libremente. Ahora son los buitres los habitantes de lujo de este mar de rocas que dibujan formas caprichosas. El paseo dura algo más de una hora en este infinito de piedras a 800 metros de altitud. Decidimos regresar, pues no hemos dejado miguitas de pan en el camino y todo nos parece igual. Coque, por suerte, nos hace de guía de vuelta a la autocaravana.
Tomamos decisiones mientras preparamos un aperitivo aprovechando un sol que había estado escondido toda la mañana. El próximo destino será la Grotte Dargilan, la “cueva rosa”, descubierta en 1880 por un pastor que buscaba la madriguera de un zorro. El lugar es sin duda increíble para los que no tenemos experiencias espeleológicas. La parte superior es un gran agujero donde cabría una iglesia, formada por hundimientos de hace más de 30.000 años; la parte inferior son una especie de pasadizos creados por el paso de un río subterráneo. Se pueden ver sus aguas cristalinas si se bajan los más de 150 metros en dirección al centro de la tierra. Una experiencia para todos los sentidos.
Seguimos el camino por las Gorges hasta llegar de nuevo a Le Rozier. Tan solo son las 5 de la tarde, pero decidimos parar por hoy y dar el viaje por acabado.
P.D. No hace falta que os diga que es uno de los lugares más recomendados, sobre todo para los Catalanes, que lo tenemos a 4 horas de casa. Perfecto para recorrer en pareja con un coche y tienda de campaña, o si hay un poco más de presupuesto, improvisando en los montones de hoteles y casas rurales que hay por la carretera. Espero vuestros comentarios después de haber visitado estas tierras!
Escrito por sres.caracol en escapadas y tiene Comentarios (2)

Gorges du Tarn: Sainte Enimie, Castelbouc, Bondoms

La mañana en Sainte Enimie aparece tapada por un manto de niebla que va descubriendo las montañas poco a poco.

Sr. Caracol

Los colores se van pintando despacito con la salida de un pequeño rayo de sol entre las espesa capa de nubes. Raquel y yo empezamos a pasear por las calles aún dormidas. El sol aparece y con él las mariposas, los pájaros y algún que otro habitante. A lo lejos, en la montaña, se oye el jaleo de los niños entrando en la escuela. Antes de dejar el lugar, compramos un pan exquisito con forma de herradura y unos quesos de cabra. Son las 11, la hora perfecta para hacer un almuerzo y probar estos productos autóctonos  con lomo ibérico de La Vera (Cáceres). Sainte Eminie es uno de los enclaves turísticos más importantes de la zona y ofrece cantidad de posibilidades a los viajeros. Nosotros nos decantamos por una que desconocemos bastante, el mundo arqueológico. En el Mont Lozère, que da nombre a toda esta región, se encuentra La Cham des Bondoms, un lugar donde se esconden 150 menhires, 4 dólmenes y más de 30 monumentos funerarios. Pero si os digo la verdad no vale la pena ir a verlo, la decepción es importante. Quizás tenía demasiado reciente el artículo sobre Stonehenge que leí hace un mes, o quizás soy demasiado optimista, pero después de andar durante 4 horas, lo único que ves son algunos menhires de menos de un metro de altura colocados de forma aislada. Preferiría haber visto 12 menhires creando un pequeño monumento que 150 esparcidos en kilometros de un camino pedregoso. Lo que si vale la pena es el paseo por estos campos franceses donde el aire que se respira es puro y la energía que lo impregna todo muy especial. Abandonamos Bondoms con la intención de llegar a Florac y hacer noche allí. Mañana será otro día; por hoy es suficiente, aunque solo sean las 6 de la tarde.

Escrito por sres.caracol en escapadas y tiene Ningún comentario

Gorges du Tarn: Le Rozier, Les Vignes, Sainte-Enimie

Hoy despertamos temprano y me voy con Coque hasta la oficina de turismo a buscar algún mapa de la zona.

Sr. Caracol

La gente me saluda por la calle. El sol aún no ha salido. Decidimos ascender a lo alto de una montaña, donde hay una cruz y se intuyen unas vistas de pájaro. La pista que sube es muy pronunciada y no podemos evitar recordar que hace un año empezamos nuestro viaje de 3 meses por Europa , asi que comparamos el camino con el que nos descubrió algún monasterio en Metéora, Grecia. Cuando faltan unos metros para la cumbre, unos buitres empiezan volar en círculos a nuestro alrededor. Los restos de un pueblo de otro siglo nos hacen soñar con una vida auténtica en lo alto de esta montaña. Las vistas son realmente increíbles, se ve Le Rozier abajo, en armonía, con sus casas de piedra, y la fusión de las aguas del Tarn y la Jonte. El último tramo hay que superarlo en una especie de Via Ferrata. Raquel y Coque se quedan sentados y yo subo un poco más, hasta que una escalera de unos 6 metros me frena.

Los buitres flotan a mi misma altura, y decido que si ellos no suben más tampoco tengo por qué hacerlo yo, no sea que me convierta en carroña.Al llegar a la auto nos espera un premio, al que ya no le quedan muchos días de vida: un jamón de bellota que nos regaló Paco para nuestra boda. Y qué bien entra con un vasito de mosto, queso francés y pan con tomate!Después del aperitivo seguimos nuestro camino y nos encontramos de nuevo con La Sablyere, un pueblo que se funde con las rocas al otro lado del río. Antiguamente a estos pueblos se cruzaba en barca, pero muchos de ellos hoy disponen de una moderna tirolina para pasar mercancías.

Entre parada y parada llega la hora de comer y nos detenemos al lado del Tarn en el pueblo de Les Vignes. Es, sin duda, uno de los mejores lugares donde aparcar la auto. Lo tiene todo: árboles que hacen sombra, el agua a menos de 5 metros, un pueblo bonito y tranquilo al otro lado, y sobretodo, la seguridad de que nadie te va a echar de aquí. Raquel y Coque juegan con palos mientras yo preparo el menú del día.
Ya saliendo de Les Vignes, y en dirección a Sainte Enimie, nos encontramos con La Croze, un conjunto de casas con aire de pueblo fantasma, olvidado. Pero tan cuidado que parece que por las noches alguien sale a cortar la hierba y cuidar las flores. Después de unas cuantas curvas más, alguna otra aldea perdida al otro lado del Tarn y unas cuantas canciones de fondo, llegamos a nuestro destino de hoy: Sainte Enimie, según los entendidos, unos de los lugares más bellos de Francia. La leyenda nos la explica Bertrán de Marsella en un romance del siglo XIII donde narra que Santa Enimia, una princesa merovingea que enfermó de lepra, descubrió un manantial de donde emergían aguas curativas. Cada 6 de octubre sus habitantes celebran una curiosa romería en una ermita que hay en lo alto de la montaña. Por pocos días no coincidimos para verla!Aparcamos de nuevo junto al río, damos un paseo con Coque, cortamos jamón, vemos una de Bergman… y se hacen las 9, la hora de dormir en este pequeño rincón del mundo.

Escrito por sres.caracol en escapadas y tiene Ningún comentario