De mi visita hace 13 años al parque de Hoge Veluwe, solo recuerdo los cuadros de Van Gogh del Museo Kroller Müller. Vinimos aquí con la Universidad y creo que no disfrutamos demasiado de este paraíso natural, porque no lo recuerdo. Por suerte, siempre están las segundas partes.
Sr. Caracol
Desde Gante, en Bélgica, ponemos rumbo directo al Parque Natural de Hoge Veluwe, cerca de Otterlo. Después de gestiones que se alargan casi dos horas, conseguimos entrar con licencia absoluta para filmar y fotografiar lo que queramos. Además, nos ahorramos los más de 30 euros que nos tocaría pagar por pasar con la auto. La única opción para pernoctar en el interior del recinto y así poder madrugar para filmar es aceptar la propuesta “camping”, que siempre evitamos. Por suerte, es tranquilo y bastante integrado en la naturaleza. Dedicamos la tarde a hacer un reconocimiento de todas las pistas, carreteras, torres de avistamiento de animales… mañana debemos aprovechar la jornada al máximo y trabajar desde primera hora, antes de que abran las puertas al público y el entorno esté lleno de gente. No es que le tenga tanta manía a la especie humana, es que en lo que estamos filmando no pueden aparecer personas…

Después de ver Mistery Train, del gran Jarmusch, nos dormimos como dos niños pensando en la jornada de mañana, en bicicleta.
Si algo tiene de especial Holanda es la cultura por este vehículo, que lo encuentras en todas partes. El parque tiene 1700 que los usuarios pueden coger de forma gratuita para desplazarse de un lugar a otro. Es divertido ver a toda la gente paseando con las clásicas bicicletas blancas, y más divertido es encontrarlas abandonadas en bosques perdidos, o en lugares demasiado lejanos como para volver pedaleando.

El despertador suena a las 6.30 y nos preparamos para la excursión. Mientras Raquel acaba de prepararse, me acerco al parking de bicis para buscar un buen ejemplar para “mujer embarazada que no puede abrir las piernas”. El sol ilumina con toda sus fuerzas los arbustos, las dunas, los bosques… Hacemos paradas cada poco tiempo para que Raquel recupere el aliento. La barriga con el pequeño dentro pesa demasiado en este octavo mes de embarazo. Durante las paradas jugamos a imaginar las historias de las personas-abandona-bicicletas


Después de 16km de caminitos, llegamos de nuevo a la auto. Descansamos durante dos horas y vamos al museo. Allí, debo pedir otra autorización para filmar, pero no es ningún problema. La embarazadita convence a todos los hombres que se le ponen delante, ya además le dejan entrar gratis. Yo, tengo que pagar. Pero no me importa, el Kröller Muller tiene una colección de Arte Moderno que se puede ver en pocos sitios. Todos los Van Goghs, Légers, Dubuffets, Mondrian, Van Doesburg… que estudié durante la carrera están aquí, así que los 7 euros de la entrada no pesan.


Os contaré algo que a Raquel no le gusta que os diga… la he llevado en una sillita de ruedas por el museo. Tenía los pies tan hinchados de la excursión en bici, que he pedido una silla al señor de seguridad y me ha traído una. Es perfecto! os recomiendo que lo hagáis siempre que podáis, en museos, en el super… y sobre todo en el Ikea. Sientas a tu mujer, novia o amiga-con-derecho-a-roce y la llevas a tu ritmo… me he saltado toda la sala de los neoclásicos y la época más oscura de Van Gogh, que no me atraen demasiado. Suena machista, lo sé, pero estoy seguro que ellas piensan lo mismo cuando entramos en el Media Markt.
Después de recorrer el inmenso jardín de esculturas, decidimos dar por terminada la visita al parque, y ponemos rumbo al norte. Raquel debe coger el avión dentro de tres días, y esta va a ser nuestra despedida de pareja sin niños! Pronto os cuento más.














arghhhhhhhh! has contado lo de la silla!!!entre esto y lo del del “Pyrinee” de la barbacoa…ya me vengaré, ya
[...] pero lo que más le gustó al peque, de eso estoy seguro, fue montar en bicicleta por el parque Hoge Veluwe en Holanda en la semana 34! Publicado en pensamientos | Etiquetas: bebé, embarazo, nanook, [...]