{los viajes del caracol}

Marruecos2008 cap06: Tinerhir-Gorges du Dodra-Gorges du Dades

Hoy he hablado con el hambre. Tenía los ojos oscuros como un pozo de carestía, el cuerpo cansado y encorvado y sus pies asomaban dentro de unos jirones de zapatillas de deportes. Al principio se acercó tímidamente a nuestra burbuja occidental mientras preparábamos nuestra comida.

Sra. Caracol

Después de ocho días en este país cientos de personas nos han hecho señas en la carretera pidiéndonos dinero, caramelos, bolígrafos y un sinfín de golosinas occidentales más. Alguna vez hemos podido responderles, pero es imposible parar en cada curva que nos presenta un niño o una madre reclamando. Y no puedo evitar sentirme fatal por viajar en esta especie de nave de los deseos mientras por el retrovisor veo alejarse la figura de una niña de dos años que me saluda con su manita. También ha habido momentos en que hemos encontrado mendigos que nos han engañado, e incluso nos han rechazado Dirhams o un plato de comida en alguna ocasión…en Marruecos nunca sabes a que atenerte…
Pero hoy ha sido distinto, hoy he visto hambre en estos ojos, hambre de días de pastoreo en el árido Atlas Marroquí. Es un hambre que no se calma con el bocadillo o la fruta que le hemos ofrecido. Es un hambre que no entiende de protocolos y que devora cada migaja mientras agradece con los ojos, con la voz, con el alma, y me llama madamme… y se me encoge el alma … y mi hermano revienta después de tantos días de tensión… y me acuerdo entonces de cuando era pequeño y lloraba como un niño ante las injusticias. Igual que hoy.
La rabia, la impotencia, la incomprensión, la necesidad de sentir que puedo hacer algo más que dar una bolsa de comida… una batalla de ideas en mi cabeza y mi garganta prieta, inmóvil,muda… ¿ Qué contestarle a esta famélica cuando mis palabras no alimentan, ni cobijan, ni visten, ni calman la sed…?

Sr. Caracol.

Marruecos, no Marrueco, es plural. Es fácil comprender por qué casi todos los países son singulares y éste es plural. Solo hay que coger un medio de transporte privado, no tiene que ser una autocaravana, y recorrer el Atlas, cruzar de punta a punta este país para darse cuenta que hay varios “Marrueco”. Mi primera vez en este país fue para grabar un videoclip. Pasé 5 días en Marrakech y no salí con la impresión de haber visto nada excepcional. Pero esta vez está siendo distinto. He visto el verde de la Toscana en el norte de Fez; he tocado la arena del desierto; he recorrido poblados rurales sin agua; he pasado de largo ciudades occidentales como Rabat… y hoy he visto el Cañón del Colorado, o lo más parecido que he visto a él. Hoy, una de mis fantasías infantiles de ser un cowboy se han visto satisfechas. Llegar a las Gorges du Todra desde Ar-Rachidia es sentir que dejas las dunas detrás, para cruzar oasis de palmeras y llegar al lejano oeste en menos de una jornada.
Hemos encontrado un buen camping a unos kilometros de Tinerhir, la pequeña ciudad que está a las puertas de las gargantas. Jorge se ha ido a dormir a las 7 de la tarde y los demás nos hemos sentado en una terracita a probar unas brochettes kefta y algunos productos marroquíes. La noche ha sido tranquila y a las 6 de la mañana, Marc y yo hemos ido a grabar unas cuantas imágenes por las gargantas. La carretera deja de ser buena a tan solo 3 km de donde hemos dormido y empieza a ser una auténtica pista que cruza algún que otro pueblo. Cada vez es mayor la sensación de estar dentro de una cueva, las paredes te van rodeando y la autocaravana cada vez es más pequeña en este regalo de la naturaleza.
Hacemos un desayuno rápido cuando el camino es imposible para un medio de transporte que no sea 4×4 y bajamos de nuevo al camping para despertar a Raquel y Jorge y salir hacia las gargantas del Dades, que están a tan solo unos kilometros en dirección Marrakech. 
El trayecto por las Gorges del Dades es quizás más variado que el del Todra. Cantidad de pueblos rojizos al lado de la carretera, antiguas kashbas, piedras caprichosas que llegan a coger formas de cuerpos humanos…
Así poco a poco nos deslizamos hasta un pequeño hotel de carretera donde preparamos una barbacoa, hacemos una serie de fotos un tanto peculiar y descansamos como los niños que somos.










Escrito por sres.caracol en marruecos y tiene Ningún comentario todavía

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