{los viajes del caracol}

europa07: liguria

SRA. CARACOL
A apenas 40 kilómetros de la veraniega y turística San Remo, el turismo bullicioso cede ante la belleza del valle Argentina, también conocido como valle de Plata. Sin embargo, en esta época del año quizás sería mejor denominarlo el valle de los ocres, de los rojos y de los amarillos intensos. El otoño aquí se escribe con mayúsculas, se huele en el humo de las chimeneas, se escucha en el tañido de las vetustas campanas que nos recuerdan el paso del tiempo. Los violines nocturnos de Chopin suenan en nuestro caracol acompañando a las doradas hojas en su caída suicida.
Escondite perfecto para fundirse con la naturaleza y olvidar el ruido y el asfalto. Montañas con rizadas pelucas de carnaval otoñal ocultan dorados pueblos suspendidos en el aire y en el tiempo. La blanca helada de las cumbres anuncia un invierno cercano y contrasta con los cálidos del rojo arbóreo. Algunas ramas ya calvas observan con melancolía el lecho de sus hijas perdidas. El silencio tan solo se asusta con el disparo de los cazadores que se divierten atrozmente dejando miles de nidos vacíos. En este lugar la vida tiene otra melodía. En este lugar la vida suena a pasado.

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SR. CARACOL
El día arranca con sabor a casa. Hemos dormido en Dolceacqua, un pequeño pueblo entre Monaco y San Remo que está hermanado con Alpicat (Catalunya) y que al igual que su amiga lleidatana se levanta con niebla y frío.
Dejamos por un rato la costa para adentrarnos en el Valle de Argentina. Pequeños pueblos colgados de las montañas nos guían por una carretera a la que ya ha llegado el otoño de forma precipitada. Hojas de todos los colores nos protegen del cielo que amenaza caer, mientras suena la lista de reproducción de música clásica inaugurada con un nocturno de Chopin para dar paso a un solo de cello de Bach.
Moverse con los 6 metros de vehículo no es fácil y aún no le tengo pillado el truco, así que la velocidad máxima de la jornada será unos 40km/h. Dicen que así se disfruta más del paisaje y me lo tomo en serio.
Un pequeño bosque repleto de castañas recién caídas nos detiene en el camino y dejamos que Coke se airee un poco, aunque el pequeño tiene problemas con la piel peluda y pinchosa del fruto que nosotros empezamos a recoger para celebrar una castañada prematura.
La lluvia empieza a golpear con fuerza y nos obliga a pararnos un par de horas, que aprovechamos para poner un poco de orden y repasar la ruta de la jornada. Al fondo, la nieve de las montañas avisa de que muy cerca el frío será aún mayor. Quizás la estrategia de afrontar el recorrido, atacando primero Italia para aprovechar el sol, era solo una utopía.




Escrito por sres.caracol en europa07 y tiene Un comentario

Una respuesta to “europa07: liguria”

  1. [...] bicicleta la encontramos en nuestro viaje por Europa en 2007, en la región de Triora, en Italia. Era un día nublado, recuerdo que comimos spaghetti a la [...]

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