Eslovenia es un polo con sabor a árbol. Después del espejismo veraniego en Croacia hemos llegado al invierno navideño casi de golpe. Luces de estas fechas adornan las calles de Ljubjliana mientras los universitarios celebran los últimos exámenes antes de las vacaciones.
Sra. Caracol
Recorremos puestos de comida y regalos mientras nuestros dedos apenas reaccionan al cambio de temperatura. Es hora de enfundarse los gorros y guantes y respirar dentro de la bufanda!!
Cerquita está Tolmin, pequeño pueblo de veraneo, con río turquesa pintado al agua que le acompaña en toda su extensión y se pierde en las montañas, el río Soca.
Más arriba todavía hace más frío y además se esconde Vrsno, el pueblo de la niebla y los árboles misteriosos, de las iglesias de otra época, de los animales en las colinas, de la vida en paz. Amigos nuevos con vidas pacíficas y excursiones al bosque llenan nuestro tiempo ahora. Con este frío da miedo inspirar fuerte, parece que se te van a congelar los pulmones! Pero el bosque respira a pesar del hielo y la nieve. Le observamos abrumado, después soleado y también, casi blanqueado cuando al fin llega la nieve. Unas navidades blancas eran todo lo que yo quería!
El aire puro parece visible cuando se van las nubes y después de unos días ya no tememos a los grados bajo cero. Más bosques y colinas de cabañas adorables, y más fotos por la mañana con la bruma hasta perdernos en la más densa. Coque apenas siente sus patitas!
El lugar perfecto para vivir en tranquilidad es este, sin duda. Por eso nos da pena separarnos de él, decir adiós a Tania, Zoran, Tadej, Tamara, Thomas y al pequeño Liam… Esta vez sí sabemos seguro que volveremos!
Sr. Caracol
Descubrir nuevos países donde vivir. Visitar a una vieja amiga. Conocer a una nueva pareja. Visitar el nacimiento del río más bonito que uno pueda imaginar, el Soca. Grabar el sonido de las campanas en lo alto de una montaña. Fotografiar ciervos. Introducirte en decenas de cuevas que fueron búnkers en la Primera Guerra Mundial. Caminar durante horas por un bosque. Ver cementerios de antiguas batallas. Andar entre las nubes y buscar a Coque. Estar por debajo de Oº grados. Recibir regalos. Comer en un buen restaurante. Hacer de canguro. Soñar casas que reconstruir. Coger un buen tronco para hacer un Didjeridoo artesanal. Leer “Bodas de sangre” de Lorca del tirón, una noche de insomnio. Ver películas de Truffaut. Descubrir cientos de nuevos artistas folkies. Soñar con futuros documentales y cosas que contar.





















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